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ANOR LONDO
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Anor Londo es una de las áreas de Dark Souls. Es una ciudad de tamaño gigantesco, aunque sólo una parte es accesible. El jugador debe pasar por aquí para conseguir la Vasija del Señor.

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Lore

(Advertencia: Spoilers)
Anor Londo, la legendaria ciudad de los dioses, fue, durante la Edad del Fuego, el hogar de Gwyn, así como de sus hijos y seguidores. Anor Londo fue una vez la mayor y más majestuosa ciudad de Lordran, pero, desde la partida de Gwyn, se encuentra casi desierta. Sólo quedan en ella los hijos de Gwyn, Gwyndolin y Gwynevere, así como varios caballeros y centinelas con la misión de custodiar la Vasija del Señor.
Aunque, incluso ahora, Anor Londo es un lugar de incuestionable belleza, buena parte de ésta es artificial. El sol que brilla sobre la ciudad (al igual que, probablemente, parte de sus habitantes) es, en realidad, una ilusión creada por Gwyndolin, en un intento, tal vez, de restaurar la antigua gloria de la ciudad.
Anor Londo es el destino de todos los peregrinos No Muertos que han intentado acabar con la Maldición. Sin embargo, muy pocos han conseguido llegar hasta la ciudad. Pero, pese a su aparente tranquilidad, Anor Londo sigue estando vigilada por numerosos guardianes que custodian el camino hasta la Vasija del Señor. Puede que lo hagan porque no desean que nadie se haga con ella, o para poner a prueba a aquellos que se crean dignos de poder reclamarla. Sea cual sea el motivo, estos caballeros y centinelas cumplen su cometido a rajatabla, acabando con los pocos intrusos que osan poner un pie en su ciudad.

NPCs en la zona


Dama de la la Luna Oscura
  • Se encuentra junto a la primera hoguera de la zona.
  • Es una Guardiana del Fuego, por lo que puede mejorar el frasco de Estus del jugador.

Solaire de Astora
  • Se encuentra junto a la segunda hoguera de la zona.
  • Puede asistir al jugador en el combate contra el jefe de la zona.

Siegmeyer de Catarina
  • Se encuentra en un balcón en la Gran Catedral, después de la segunda hoguera.
  • Si el jugador le ayuda, se trasladará a otro lugar.

Herrero Gigante
  • Se encuentra en la Gran Catedral, poco antes del jefe de la zona.
  • Puede vender y mejorar equipo para el jugador.

Gwynevere
  • Se encuentra en la Gran Catedral, después de vencer al jefe de la zona.
  • Llegar hasta ella es imprescindible para avanzar en el juego.
  • Es posible matarla, en cuyo caso el aspecto de la ciudad cambiará radicalmente y algunos personajes se volverán hostiles.

Gwyndolin, el Sol Oscuro
  • Se encuentra en una zona oculta a la que sólo se puede acceder bajo ciertas condiciones (ver más adelante).
  • Sólo se puede hablar con él a través de un muro de niebla.
  • Ofrece al jugador unirse al Pacto de las Hojas de la Luna Oscura.
  • Si el jugador atraviesa el muro de niebla tras el que se encuentra, se volverá hostil, convirtiéndose en un jefe.

Objetos

  • Alabarda de Cristal
  • Garrote (Oculto)
  • Espadón
  • Escudo de Hierro Negro
  • Set de Armadura de Havel
  • Set de Armadura de Caballero Plateado
  • Set de Armadura de Hierro Negro
  • Arco de Matadragones
  • Escudo de Havel
  • Diente de Dragón
  • Hechizo: Gran Arma Mágica
  • Anillo de Halcón
  • Titanita de Demonio
  • Bendición Divina
  • Moneda de Plata (x6)
  • Moneda de Oro (x4)
  • Medallón de Luz Solar (x3)
  • Trozo de Titanita

Enemigos



Walkthrough


Cuando seas transportado a Anor Londo desde la Fortaleza de Sen, aparecerás en la cima de unas escaleras desde las que tendrás una magnífica vista de la ciudad. Desde aquí puedes ver la Gran Catedral de Anor Londo, el colosal edificio en el centro de la ciudad. Es allí a donde te diriges, de forma que, cuando acabes de admirar las vistas, baja por la escalera. Abajo verás a un nuevo enemigo, un Centinela. Estos enemigos poseen unas cuatro veces el tamaño de un humano, y llevan enormes escudos y alabardas. Huelga decir que son oponentes muy duros; sin embargo, no te atacarán a manos que te acerques a ellos o intentes pasar por los lugares que guardan. En el caso de este primer Centinela, no te acerques a él y entra por la puerta cercana. Tras entrar en la sala, verás a otros dos Centinelas a tu izquierda, vigilando un cofre. Tu prioridad de momento es llegar hasta la primera hoguera, de modo que ignóralos de momento y ve hacia el lado opuesto. Sal por la puerta y aparecerás en un enorme patio. En la pared izquierda verás otra puerta; entra por ella y llegarás a la hoguera. Junto a la hoguera te encontrarás con un nuevo personaje, la Dama de la Luna Oscura, que actúa como Guardiana de la hoguera y podrá reforzar tu frasco de Estus.

Tras descansar en la hoguera, sal de la sala. Si giras a la derecha, podrás regresar por donde viniste para acceder al cofre que ignoraste antes. Recuerda que los Centinelas te atacarán si intentas acercarte. Puedes aprovechar su lentitud para provocarlos, alejarlos del cofre, y correr hasta éste para abrirlo rápidamente y alejarte de la zona, o puedes, sencillamente, enfrentarte a ellos, en cuyo caso es recomendable que aproveches su lentitud y trates de separarlos, teniendo en cuenta que son enemigos muy fuertes y resistentes que requerirán paciencia. Hagas lo que hagas, ten en cuenta que, aunque les ataques, dejarán de perseguirte una vez te alejes de la zona que vigilan. En cualquier caso, al abrir el cofre podrás encontrar Titanita de Demonio. Vuelve al patio; en el extremo contrario podrás ver una sala idéntica. También hay dos Centinelas vigilando dos cofres, así que puedes aplicar la misma estrategia que con los dos anteriores. Ten cuidado: el cofre de la derecha es un Mímico, así que no intentes abrirlo si no quieres acabar masticado. Si matas al Mímico, conseguirás una Alabarda de Cristal. En cuanto al cofre de la izquierda, contiene Titanita Titilante. En esta puedes ver otra puerta que conduce a unas escaleras ascendentes vigiladas por otro Centinela, pero no te molestes en ir por ese camino, pues lleva a una zona que, por el momento, estará bloqueada. Regresa a la hoguera y descansa en ella. Cuando estés listo para continuar avanzando, sal de la sala de la hoguera y ve hacia delante. Llegarás hasta un ascensor (sube y baja constantemente, así que si no está a tu altura cuando llegues, no tienes más que esperar). Baja en el ascensor y luego baja por las escaleras en espiral.

Tras bajar las escaleras, llegarás a un gran puente de piedra. Aquí tendrás que hacer frente a una Gárgola de Anor Londo. Estos enemigos son prácticamente idénticos a las Gárgolas de la Campana a las que hiciste frente en la Parroquia de los No Muertos, aunque estas nuevas Gárgolas exhalan electricidad en lugar de fuego. Recuerda que, si le cortas la cola antes de acabar con ella, conseguirás un Hacha de Cola de Gárgola. Tras ocuparte de la Gárgola, examina tus alrededores. Verás que el puente termina con una caída al vacío, de forma que tendrás que dar un rodeo. verás que al lado de puente hay una enorme catedral, que será tu camino alternativo. Dirígete a la escalera por la que saliste y ve por la cornisa de la izquierda; verás que puedes saltar a una cornisa inferior. Salta y sigue por la izquierda hasta llegar a un cofre que contiene Titanita de Demonio. Ahora sigue la cornisa en sentido contrario hasta llegar al lado opuesto. Una vez aquí podrás ver una escalera ascendente por la que puedes volver al puente de arriba, pero no es necesario que la subas (a no ser que necesites regresar a la hoguera). Desde esta zona de la cornisa, podrás observar que puedes dejarte caer sobre uno de los contrafuertes de la catedral y usarlo como puente para acceder al edificio. Cuando lo hagas, ten cuidado de no caer al vacío. Asciende por el contrafuerte hasta llegar a una cristalera rota, y entra en la catedral.

Una vez en el interior, estarás en un gran balcón en la planta superior. Aquí serás sorprendido por un nuevo enemigo: un Guardián de las Pinturas. Estos enemigos humanos son fáciles de reconocer por sus túnicas y velos blancos. Se trata de enemigos ágiles que pueden combatir a distancia con cuchillos arrojadizos y cuerpo a cuerpo con sus cimitarras. Tras acabar con este primer Guardián, acaba con otro que se encuentra al otro lado del balcón, y sube por la escalera de mano.

Te encontrarás sobre un andamio de madera. La única forma de cruzar la catedral es por las estrechas vigas que verás frente a ti. Ten cuidado al caminar por ellas, ya que la distancia hasta el fondo de la catedral resultará mortal si te caes. Muévete despacio y sin prisas. La cosa se complica aún más, porque a lo largo del trayecto te estarán esperando más Guardianes de las Pinturas. Normalmente te atacarán lanzándote varios de sus cuchillos antes de atacarte cuerpo a cuerpo. Lo mejor es que camines con el escudo levantado (un impacto de los cuchillos arrojadizos puede desequilibrarte y hacerte caer). Cuando traten de atacarte cuerpo a cuerpo, bloquea sus ataques (usa un escudo con buena estabilidad y protección física), y lo más probable es que ellos mismos acaben cayendo al vacío. Otra opción es atacarles a distancia. A veces también es posible que ellos mismos se caigan al tratar de llegar hasta ti. Mientras cruzas, pasarás por un grupo de vigas junto al cual hay una cadena de la que cuelga una gran lámpara. En la lámpara hay un cadáver con un objeto, pero no intentes llegar hasta él. En lugar de eso, golpea la cadena para que la lámpara caiga hasta el fondo de la catedral; más tarde podrás bajar hasta allí.

Cuando llegues al otro extremo de la sala, llegarás hasta una escalera de mano descendente y un muro de niebla cerca. No obstante, antes de continuar por ahí, hay un cofre cerca al que puedes llegar dando un rodeo (puedes hacerlo más adelante, después de abrir un camino más directo desde la hoguera). Desde la plataforma en la que se encuentra la escalera de mano, déjate caer sobre el altar (ten en cuenta que sufrirás algo de daño por caída). Una vez en la cornisa del altar, ve hacia el extremo opuesto; podrás saltar hacia una galería cercana. Una vez aquí, sube la escalera para acceder a una galería superior (ten cuidado con el Guardián de las Pinturas que te estará esperando) y abre el cofre para conseguir una Bendición Divina. Desde esta galería podrás volver a saltar sobre el altar y regresar al lado en el que se encontraba el muro de niebla (aquí tendrás que enfrentarte a otro Guardián de las Pinturas).

Tras atravesar el muro de niebla, volverás a estar en el exterior. Te encontrarás en un puente que te llevará hasta una gran torre, en la cual encontrarás una palanca rotatoria y una escalera descendente en espiral. Gira la palanca y descubrirás que la torre puede rotar y moverse de arriba a abajo. ¿Recuerdas el puente en el que te enfrentaste a la primera Gárgola? Pues bien, tras girar una vez la palanca, la plataforma pasará a conectar éste con un segundo puente que lleva a la Gran Catedral. No obstante, tras activar el mecanismo, una segunda Gárgola te atacará. Una vez despachada, y con la torre colocada en esta posición, tendrás un camino directo hasta aquí desde la primera hoguera.

No obstante, antes de continuar hacia la Gran Catedral, hay un par de cosas que podrían interesarte. Si vuelves a girar la palanca en el mismo sentido que antes, la torre bajará aún más. En este punto, si bajas por las escaleras en espiral, llegarás hasta una cripta en la que encontrarás una nueva hoguera y el Anillo del Primogénito del Sol. Reaparecer en esta segunda hoguera te puede resultar más cómodo, en caso de morir más adelante, que en la primera (si ocurre, recuerda que la palanca que hay justo fuera de la cripta también te servirá para mover la torre). Por otra parte, desde aquí podrás acceder a una zona oculta si tienes un objeto determinado, el Anillo del Pacto de la Luna Oscura (se encuentra en las Catacumbas, zona que probablemente no habrás explorado aún). Cuando tengas este anillo, si regresas a este lugar descubrirás que una de las estatuas de la cripta es una ilusión. Si continúas por ella, llegarás hasta una sala en la que verás un muro de niebla, pero no lo atravieses. Desde aquí podrás hablar con Gwyndolin, que te ofrecerá unirte al Pacto de las Hojas de la Luna Oscura. No obstante, ten en cuenta que, si atraviesas el muro de niebla, Gwyndolin se volverá hostil y tendrás que enfrentarte a él. Matar a Gwyndolin no es necesario para avanzar en el juego, y, de hecho, si lo haces, perderás la oportunidad de unirte a su Pacto, te convertirás en objetivo de los jugadores pertenecientes a éste, y el entorno de Anor Londo cambiará en gran medida, pudiendo ser invadido fácilmente por los jugadores pertenecientes al Pacto de la Luna Oscura. Si aún así quieres enfrentarte a Gwyndolin, es recomendable que lo hagas una vez hayas completado Anor Londo.

Jefe opcional: Gwyndolin, el Sol Oscuro

En cualquier caso, una vez hayas acabado de explorar las criptas, regresa a la torre y vuelve a activar la palanca para devolverla a la posición anterior.

Una vez tengas la torre en posición alineada con el puente de la primera Gárgola, puedes, antes de continuar, bajar por la escalera de caracol para acceder a la planta principal de la catedral por la que pasaste anteriormente. Una vez aquí te encontrarás con un gran número de Guardianes de las Pinturas diseminados por la zona. Intenta enfrentarte a ellos de uno en uno. Si, cuando cruzaste las vigas de arriba, rompiste la cadena de la gran lámpara, podrás encontrarla aquí abajo, junto un cadáver del que podrás recoger el hechizo Gran Arma Mágica. En una esquina de la sala podrás encontrar otro cadáver, del que podrás obtener el Set de Armadura de Hierro Negro, un Escudo de Hierro Negro y un Espadón. Por último, en la sala podrás ver una enorme pintura. Si visitaste el Refugio de los No Muertos por segunda vez y conseguiste la Muñeca Misteriosa, podrás interactuar con el cuadro para acceder a una zona opcional, el Mundo Pintado de Ariamis (ten en cuenta que, una vez en esta zona, será imposible salir hasta que la hayas completado, por lo que es recomendable que lo dejes para más adelante, al menos hasta después de haber completado Anor Londo). Una vez hayas terminado de explorar el lugar, regresa a la torre.

Con la torre en la posición adecuada, podrás continuar tu camino. Continúa por el puente y asciende las escaleras para llegar a las puertas principales de la Gran Catedral. El problema es que estarán cerradas, y sólo pueden abrirse desde dentro. Verás que hay dos Centinelas cerca de la puerta. Si te fijas, verás que tras el Centinela de la derecha hay un pequeño arco por el que puedes pasar; hazlo corriendo e ignora al Centinela. Una vez lo hayas hecho, verás unas escaleras descendentes. En la plataforma que hay al final verás tres Demonios Murciélago. Estos enemigos no son tan resistentes como los Centinelas, pero sí son bastante más rápidos, pudiendo volar cortas distancias con sus alas. Además, van armados con una lanza con la que infligen daño eléctrico además de físico. Generalmente son fáciles de derrotar individualmente, pero enfrentarse a más de uno puede ser muy problemático, así que trata de atraerlos de uno en uno. Ten en cuenta, además, que, a pesar de tener alas, pueden caerse al vacío con facilidad, muriendo inevitablemente. Cuando te hayas ocupado de ellos, verás que, de nuevo, hay un contrafuerte que puedes usar como puente para llegar a otra sección de la Gran Catedral. Sigue por el contrafuerte hasta llegar a una torre, en la que te toparás con otros dos demonios.

Estás cerca de la siguiente hoguera, pero el camino que te queda hasta ella resulta complicado. Desde la torre en la que estás puedes ver otro contrafuerte por el que podrás llegar hasta una cornisa de la Gran Catedral. El problema es que en la cornisa te esperan dos Caballeros Plateados. Estos enemigos son similares a los Caballeros Negros y, aunque no son tan resistentes, son más rápidos e impredecibles. El problema aquí es que estos dos caballeros están equipados con grandes arcos con los que te lanzarán pesados proyectiles que te derribarán si te impactan, haciéndote caer al vacío. La primera sección del contrafuerte es fácil; sólo tienes que correr hasta ponerte a cubierto tras el pilar que hay más arriba. Sólo asegúrate de no detenerte. Una vez a cubierto, puedes rodear el pilar por la cornisa izquierda o por la derecha, y seguir por el contrafuerte. Recuerda no detenerte, pues un impacto de los proyectiles en este lugar puede equivaler a una muerte segura. Una posible forma de evitarlo es usar un escudo lo más grande posible sujetándolo a dos manos, lo que puede impedir que las grandes flechas te derriben siempre que las bloquees. Una vez llegues hasta la cornisa, la cosa se complica aún más, ya que cada uno de los Caballeros Plateados está a un lado distinto de la cornisa. El de la derecha es el más peligroso (por el ángulo en el que está, es más probable que sus flechas te hagan caer al vacío), así que ve a por él primero. Lo más fácil es hacerle caer al vacío (puedes echarlo de la cornisa atacándole o bloqueando sus ataques hasta que él mismo caiga. Si tienes un arco y suficientes flechas, puedes acabar con él antes de subir). Si continúas por aquí te dirigirás a la hoguera, pero antes puedes ir en la otra dirección para acabar con el otro Caballero Plateado y descender por el contrafuerte cercano para conseguir un Alma de Héroe. En cualquier caso, si sigues por la cornisa hacia la derecha, llegarás hasta un balcón por el que finalmente podrás entrar en la Gran Catedral. Tras atravesar el muro de niebla, estarás en un pasillo. Síguelo hasta que veas una puerta a tu izquierda (NO uses aún la de la derecha). Entra en la habitación para encontrar una nueva hoguera. Dentro de la habitación también te encontrarás a Solaire de Astora, con quien podrás hablar.

Una vez dentro de la Gran Catedral, ya estarás relativamente cerca de completar la zona. Tras descansar en la hoguera, sal de la sala y ve por la puerta que hay en el lado opuesto del pasillo. Dentro te encontrarás con un Caballero Plateado con escudo y lanza; estos enemigos tienden a mantener el escudo en alto para bloquear golpes, pero sus ataques tienen un gran alcance y pueden ser difíciles de evitar. Lo mejor es aprender a bloquear o esquivar sus ataques de forma efectiva, y atacarles inmediatamente después; también es posible atacarles por la espalda si realizan varios ataques seguidos. Una vez te hayas ocupado de este enemigo, abre el cofre de la sala para encontrar 3 Medallas de Luz Solar. Luego vuelve al pasillo.

Si continúas por el pasillo, llegarás a una escalera en espiral. Junto a la escalera, te toparás con otro Caballero Plateado, en esta ocasión con espada y escudo; estos enemigos pueden ser duros, pero son menos peligrosos que sus hermanos con lanza. Antes de subir por la escalera, verás que en el lugar en el que estaba el enemigo hay 2 puertas. La de la derecha está cerrada por el otro lado (servirá para abrir un atajo más adelante), pero puedes entrar por la de la izquierda. Ésta te conducirá a una habitación vacía; sin embargo, si te acercas a la chimenea y la golpeas, descubrirás un camino secreto. Si vas por ahí llegarás a un oscuro sótano en el que hallarás 5 cofres; uno de ellos, el que se encuentra solo, es un Mímico. Tras lidiar con él, podrás conseguir un Garrote con la mejora Oculto. Luego, abre los otros 4 cofres para conseguir la Armadura de Havel, el Gran Escudo de Havel, y el Diente de Dragón.

Regresa al pasillo y sube las escaleras en espiral para llegar al siguiente piso. Verás que en el mismo hueco hay una segunda escalera en espiral que discurre de forma paralela a la que acabas de recorrer, pero aún no puedes acceder a ella. Una vez hayas subido, cerca de la escalera verás dos cofres que, en realidad, son Mímicos. Si acabas con ellos obtendrás cinco Monedas de Plata y una Moneda de Oro. Tras acabar con ellos, verás que frente a la escalera por la que acabas de subir hay dos puertas; tras la derecha no hallarás nada de interés, sólo un balcón situado sobre una estancia inferior. La de la izquierda da a un balcón similar, pero aquí te encontrarás con otro Caballero Plateado y un cadáver del que podrás obtener un Alma de Héroe. Además, podrás ver que en la estancia inferior (a la que podrás acceder más tarde) hay un Demonio de Titanita. Si tienes un arco y suficientes flechas, puedes acabar con él desde aquí sin peligro. Después vuelve a la escalera en espiral y rodéala.

Frente a ti verás un nuevo pasillo. Hay dos puertas a los lados y una más al fondo, custodiada por un Caballero Plateado con arco. Ve primero a por este enemigo, moviéndote en zigzag para esquivar sus proyectiles o bloqueándolos con un escudo, y acaba con él. La puerta que custodiaba da a un balcón en el que no hay nada de interés excepto las vistas. Ahora vuelve por el pasillo para explorar las dos puertas que hay en él. La que está en el lado derecho (viniendo desde la escalera) está cerrada por el otro lado, de modo que ve por la otra. Entrarás en una habitación. Dentro encontrarás otra puerta; cuidado al cruzarla, ya que justo a la derecha te toparás con otro Caballero Plateado. Tras lidiar con él, asciende por la escalera y llegarás a una azotea.

Tras subir las escaleras, verás que hay dos puertas custodiadas por enemigos. Una de ellas, a tu izquierda, está vigilada por un Caballero Plateado con espada y escudo; la otra, al fondo, está vigilada por un Caballero Plateado con arco. Ve primero a por el arquero (el otro enemigo debería ignorarte) y luego a por el espadachín. Tras acabar con ambos, ve por la puerta que custodiaba el espadachín y baja las escaleras. Llegarás a una sala en la que te encontrarás con Siegmeyer de Catarina (suponiendo que hablases con él anteriormente). Te pedirá ayuda para lidiar con un grupo de Caballeros Plateados. Si abres la puerta que hay frente a Siegmeyer, te encontrarás con una habitación vigilada por tres Caballeros Plateados (uno de los cuales te estará esperando a la derecha de la puerta), así que trata de atraerlos (preferiblemente hasta la azotea, para evitar golpear a Siegmeyer por accidente) de uno en uno. Tras acabar con ellos, habla con Siegmeyer para recibir el Anillo de Diminuto. En la habitación encontrarás un cofre que contiene dos unidades de Titanita de Demonio. Si abres la puerta de la habitación, llegarás al pasillo anterior (es la puerta que no pudiste abrir antes). Ahora regresa a la azotea.

Una vez de vuelta en la azotea, ya estarás más cerca de abrir un nuevo atajo. Ve por la puerta del fondo (la que estaba custodiada por el Caballero Plateado con arco) y baja las escaleras (se trata de las escaleras en espiral a las que no podías acceder anteriormente). Llegarás a un nuevo pasillo, esta vez con dos puertas a los lados y una escalera al fondo. Ve en primer lugar por la puerta de la derecha. Baja las escaleras, pero ten cuidado con el Caballero Plateado con lanza que vendrá a atacarte. Una vez abajo, verás a otro Caballero Plateado que custodia dos cofres; no obstante, es mejor que le ignores de momento (no te atacará si no te acercas). Abre la puerta de la habitación, que estaba cerrada desde el otro lado. Llegarás al pasillo en el que está la hoguera. Una vez abierto el atajo, puedes acabar con el Caballero Plateado para acceder a los dos cofres, que contienen las distintas piezas del Set de Caballero Plateado. Descansa en la hoguera si lo necesitas, y usa el atajo que acabas de abrir para regresar al pasillo anterior.

La otra puerta del pasillo conduce a la sala en la que estaba el Demonio de Titanita. Si no acabaste con él antes, podrás hacerlo ahora, pero ten en cuenta que es un adversario poderoso y que el reducido tamaño de la habitación juega en tu contra; no obstante, el Demonio no puede salir de la habitación, así que aprovéchate de ello si necesitas curarte. Tras acabar con él conseguirás dos unidades de Titanita de Demonio.

Si continúas por este pasillo y subes las siguientes escaleras, llegarás a la sala principal de la Gran Catedral. Al llegar estarás sobre un balcón interior que rodea la sala; al otro lado, también en el balcón, verás a un Caballero Plateado con arco; y abajo podrás divisar dos nuevos enemigos: se trata de Centinelas Reales. Son reconocibles por el tabardo que visten sobre la armadura. Se trata de versiones más duras de los Centinelas que, además, pueden usar ciertos milagros (Curación e Ira de los Dioses). Lo bueno es que éstos son los únicos que aparecen en el juego, y no es necesario enfrentarse a ellos.

En este punto, hay algo que has de saber antes de continuar; si Anastacia de Astora fue asesinada anteriormente por Lautrec de Carim, en este punto podrás ajustar cuentas con Lautrec, aunque podrás hacerlo más tarde si quieres. Si bajas el primer tramo de escaleras que verás en el balcón y estás en forma humana, deberías poder usar el Orbe de Ojo Negro para llevar a cabo una invasión contra Lautrec. Cuando lo hagas, aparecerás en una versión vacía de esta misma sala, donde te tendrás que enfrentar a Lautrec y a dos aliados suyos. Lautrec por sí mismo usará dos Shotels como armas, lo que le permite atacar velozmente, aunque al carecer de escudo no podrá bloquear ataques. En cuanto a sus dos aliados, uno de ellos es un hechicero, mientras que el otro llevará una Pica y un Escudo de Madera. Intenta mantenerte en movimiento y usar el entorno para separarlos. Tras acabar con Lautrec conseguirás un Recuerdo de Represalia, cinco Humanidades, un Anillo de Favor y Protección, y un Alma de Guardiana del Fuego. Asegúrate de conservar este último objeto, ya que, cuando vuelvas al Santuario del Enlace de Fuego, podrás usarlo para revivir a Anastacia y reactivar la hoguera del lugar, lo que te resultará extremadamente útil.

Tanto si decides confrontar ahora a Lautrec como si lo dejas para más tarde, ya estarás cerca del jefe de la zona, aunque aún quedan algunas cosas por ver. Desde la entrada por la que llegaste a la gran sala, si sigues el balcón hacia la izquierda, llegarás a unas escaleras. Súbelas. En este punto deberías poder ver unas vidrieras, una de las cuales está rota. Si sales por ella, saldrás a una zona exterior de la Gran Catedral. Desciende hasta la cornisa y síguela; deberías poder ver un cadáver con un objeto en una zona más abajo. Salta y registra el cadáver para conseguir el Arco de Asesino de Dragones y varias Flechas de Asesino de Dragones. Dese aquí podrás dejarte caer hasta una plataforma inferior, donde te toparás con varios Demonios Murciélago. Desde aquí podrás bajar unas escaleras que te llevarán hasta un cadáver con un Trozo de Titanita. También podrás abrir una puerta que da a la zona por la que llegaste a la Gran Catedral (pero no vayas por ahí). Finalmente, en esta zona también verás una entrada a una sala, dentro de la cual encontrarás a un curioso personaje, el Herrero Gigante. Además de vender y reparar armas y equipo, se trata del único herrero del juego que pude fabricar armas y equipo especial a partir de las almas de ciertos jefes. Detrás del herrero verás un cofre; ábrelo y podrás conseguir el Anillo de Halcón. Si subes por las escaleras regresarás al balcón de la gran sala.

Finalmente, es hora de enfrentarse al jefe de la zona. Baja por las escaleras hasta el fondo de la gran sala; ten en cuenta que los dos Centinelas Reales irán a por ti, pero puedes correr para evitarlos. A un lado de la sala verás un muro de niebla; no obstante, si antes te diriges al lado opuesto verás una palanca. Si la activas, abrirás las puertas principales de la Gran Catedral, lo que te permitirá acceder a esta zona directamente desde el exterior. Ahora sí, dirígete hacia el muro de niebla y crúzalo. Verás una escena de vídeo, tras la cual descubrirás que el jefe de esta zona son en realidad dos.

Jefe: Ornstein y Smough

Tras acabar con ambos jefes, usa cualquiera de los dos ascensores de la sala para acceder al piso superior, donde hallarás una nueva hoguera. Frente a ella verás una gran puerta. Tras ella encontrarás a la princesa Gwynevere. Habla con ella y te otorgará la Vasija del Señor.

(Nota: ten en cuenta que, aunque es posible matar a Gwynevere, no es recomendable. Varios enemigos en la zona serán reemplazados por enemigos humanos bastante duros, y te convertirás en enemigo de los Hojas de la Luna Oscura, convirtiéndote en objetivo de sus invasiones).

Una vez tengas la Vasija del Señor, podrás teletransportarte entre distintas hogueras del juego. Ten en cuenta que, aunque puedes hacerlo desde casi cualquier hoguera, sólo algunas hogueras pueden ser usadas como punto de destino.

Ahora debes volver al Santuario del Enlace del Fuego y hablar con Frampt (Nota: si deseas unirte al Pacto de los Espectros Oscuros, debes completar las Ruinas de Nuevo Londo antes de llevarle la Vasija a Frampt, pero no es la opción recomendada si es tu primera partida). Tras una conversación con él, te transportará al Altar del Enlace de Fuego, en el que deberás colocar la Vasija, tras lo cual te devolverá al Santuario y te dará nuevas instrucciones: debes llenar la Vasija con cuatro Grandes Almas o fragmentos de éstas que se encuentran diseminadas por Lordran, en zonas que se habrán abierto tras obtener la Vasija. El orden en el que consigas estas almas es irrelevante, pero debes hacerte con las cuatro. Las zonas en las que se encuentran son:

  • Las Ruinas de Nuevo Londo, a las que se accede desde el Santuario del Enlace de Fuego. Ten en cuenta que para poder enfrentarte al jefe de la zona debes completar primero el Jardín Tenebroso.
  • La Tumba de los Gigantes, a las que sólo se puede acceder por medio de las Catacumbas, accesibles a su vez desde el Santuario del Enlace de Fuego.
  • Izalith Perdida, a la que se accede desde las Ruinas de los Demonios, accesibles a su vez desde los Dominios de Quelaag, en Ciudad Infestada. Alternativamente, si el jugador se une al Pacto del Caos y progresa lo suficiente dentro de éste, podrá abrir un atajo que lleva directamente desde los Dominios de Quelaag hasta Izalith Perdida, sin necesidad de cruzar las Ruinas de los Demonios.
  • La Cueva de Cristal, situada bajo los Archivos del Duque, accesibles desde Anor Londo.


Cuando estés preparado, dirígete hacia cualquiera de estas cuatro zonas.

Mapa

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