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CATACUMBAS

Las Catacumbas son una de las áreas de Dark Souls. Como su propio nombre indica, se trata de una red subterránea de catacumbas y cavernas. El jugador debe pasar por aquí para llegar a la Tumba de los Gigantes, donde se encuentra una de las Grandes Almas que debe conseguir.

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Lore

No se sabe gran cosa acerca de las Catacumbas. Aparentemente no parece ser más que una red de criptas, cercana al Santuario del Enlace de Fuego y al Burgo de los No Muertos, en el que presumiblemente los habitantes de Lordran enterraban a sus muertos. Sin embargo, actualmente se encuentran habitadas por un grupo de nigromantes que alzan a los cadáveres allí depositados, usándolos para sus propios fines; se desconoce, sin embargo, si estos poderes nigrománticos tienen alguna relación con la Maldición de los No Muertos.

NPCs en la zona

Vamos
  • Se trata de un herrero No Muerto que habita en la zona inferior de las Catacumbas.
  • Como otros herreros, puede vender armas y equipo al jugador, así como repararlo y mejorarlo.

Patches
  • Este misterioso personaje aparece junto a un puente.
  • Sólo aparecerá en las Catacumbas si el jugador llega a éstas antes de hablar con Petrus de Thorolund después de que Rhea llegue al Santuario del Enlace de Fuego (por ello, es improbable encontrarlo aquí). De lo contrario, aparecerá en la Tumba de los Gigantes.

Objetos


  • Lucerna
  • Gran Guadaña
  • Maza
  • Milagro: Apacible Paseo de Paz
  • Set de Clérigo
  • Anillo de Espíritu de la Luna Oscura
  • Ojo de la Muerte (x3)
  • Escudo de Rueda de Hueso
  • Fragmento de Titanita Verde

Enemigos


  • Esqueleto
  • Esqueleto (arco)
  • Esqueleto con rueda
  • Esqueleto Gigante
  • Nigromante
  • Fuego Fatuo
  • Lagarto de Cristal
  • Caballero Negro (hacha)
  • Demonio de Titanita
  • Jefe: Molinete

Walkthrough


Antes de adentrarte en las Catacumbas, es conveniente (aunque no necesario) que consigas dos cosas: una fuente de luz (el Gusano de Luz Solar, que tal vez tengas si ya has pasado por Izalith Perdida, o el hechizo Lazar Luz, que pudes conseguir de Anchecer de Oolacile en la Cuenca Tenebrosa); y un arma divina. Son armas divinas todas las que estén mejoradas con el atributo Divina, y aquellas cuyo daño escala en alguna medida con la Fe del personaje (como la Espada Recta de Astora, el Hacha de Luna Creciente o el Grant). La Lanza de Caballero Plateado, aunque sólo causa daño físico y no escala con la Fe, también ejerce esta función. No necesitarás una fuente de luz en las Catacumbas, pero te vendrá bien en la zona posterior; no obstante, puedes conseguir una en las propias Catacumbas y en un lugar de la zona siguiente.


Cuando estés listo, ve al cementerio del Santuario del Enlace de Fuego y sigue el camino (ver más detalles en el artículo correspondiente al Santuario). Acabarás llegando a un túnel, que te conducirá a las Catacumbas. Acabarás llegando a unas escaleras descendentes en las que te encontrarás con dos Esqueletos. Ya te habrás topado con algunos de estos enemigos en el camino a las Catacumbas. No obstante, los Esqueletos de las Catacumbas se levantarán de nuevo tras ser vencidos, a menos que los derrotes con un arma divina (ver más arriba) o mates a un determinado enemigo (más adelante). De momento, si no cuentas con un arma divina, trata de ir a paso ligero para evitar a los esqueletos reanimados. En la zona de la escalera también es posible que seas atacado por tres Fuegos Fatuos. Estos seres se mueven flotando y, si te acercas demasiado, se dirigirán hacia ti para explotar una vez cerca, pudiendo hacer mucho daño; no obstante, tardan unos instantes en explotar, por lo que puedes alejarte a tiempo si eres veloz. Más adelante te encontrarás con un tercer Esqueleto, y con una cornisa por la que puedes bajar mediante una escalera de mano; abajo te esperarán otros tres Esqueletos. Continúa por el pasadizo de la izquierda hasta encontrar un agujero en la pared izquierda. Atraviésalo (el pasadizo estará bloqueado) para llegar a una cámara en la que hallarás a un nuevo enemigo: un Nigromante. Los Nigromantes no son particularmente peligrosos por sí mismos (se defienden lanzando bolas de fuego fácilmente evitables); sin embargo, son los responsables de que los Esqueletos se vuelvan a levantar tras ser derrotados (excepto si es con un arma divina). En las Catacumbas hay varios Nigromantes; cada vez que mates a uno, los Esqueletos dependientes de éste no volverán a reanimarse tras ser vencidos, sin necesidad de que uses armas divinas. La buena noticia es que los Nigromantes no vuelven a aparecer tras morir, incluso si mueres o descansas en una hoguera (pero ten en cuenta que los Esqueletos sí). Además, cabe la posibilidad de que al morir suelten una Linterna Calavera, lo que te puede ser muy útil más adelante.

Tras acabar con el Nigromante, observa la cámara y verás que aquí está la primera hoguera de la zona, de modo que enciéndela y descansa en ella. Junto a la hoguera verás una especie de palanca que debes activar; de este modo se desbloqueará el pasadizo por el que viniste. Continúa por dicho pasadizo hasta llegar a una cavidad más abierta. A la derecha, al otro lado del precipicio, podrás ver a un segundo Nigromante. Puedes acabar con él desde aquí si dispones de arco y flechas, pero ten cuidado con el Esqueleto cercano. Sigue avanzando, acaba con los dos Esqueletos que te saldrán al paso. Sube la rampa para llegar a la posición del Nigromante y acaba con él si no lo has hecho ya. Ten en cuenta que tratará de salir huyendo; no se lo permitas. Junto a él habrá tres Esqueletos, y en las cercanías un cuarto armado con arco. A continuación explora las cuevas cercanas, pero ten cuidado con los Esqueletos que te irán saliendo al paso. A menudo esperarán escondidos tras las esquinas, así que ve con precaución. Cuando alances al Esqueleto arquero, ten en cuenta que otro Esqueleto tratará de atacarte por detrás. Examina las cámaras que irás encontrando por el camino para conseguir varios objetos. Deberías encontrar una nueva arma, la Lucerna, así como una Gran Alma de Guerrero Anónimo.

Cuando llegues a otra zona abierta, habrá frente a ti un puente que no podrás cruzar por estar ladeado. Ve hacia la derecha. Ten cuidado con las estatuas; algunas contienen pinchos que te golpearán al pasar frente a ellas (pasa rodando o bloqueando para evitarlo). Ten cuidado también con los Esqueletos y los Fuegos Fatuos que te encontrarás por el camino. Al final del camino deberías encontrar un cadáver con un Alma de Caballero Orgulloso, así como una palanca. Actívala para colocar el puente en horizontal y crúzalo (Nota: desde aquí puedes atajar hasta la segunda hoguera; para ello, al final del puente, mira hacia abajo y déjate caer hasta la cornisa que verás). Al otro lado del puente te esperan dos Esqueletos y un Nigromante. Tras acabar con el Nigromante, observa a tu derecha: verás un muro roto por el que puedes pasar. Entrarás en una cámara con un par de tumbas a medio cavar; si te sitúas sobre la de la izquierda, el suelo se hundirá y caerás a una sección inferior (no te preocupes, enseguida podrás volver a subir). Sigue el pasillo teniendo cuidado con las estatuas y encontrarás dos Lagartos de Titanita; acaba con ellos rápidamente y conseguirás dos fragmentos de Titanita Titilante, un Trozo de Titanita Blanca, y un Fragmento de Titanita Verde. Deberías poder encontrar una escalera de mano; súbela y volverás a hallar dos tumbas a medio cavar; una de ellas se romperá, y te devolverá a la zona anterior al segundo puente. Vuelve a cruzarlo y, esta vez sí, sigue recto. Baja por las escalera (por el camino hallarás un Alma de Caballero Orgulloso). Abajo también hallarás una cámara con tres Esqueletos dentro, y otra Alma de Caballero Orgulloso. Baja el siguiente tramo de escaleras, que rodea las paredes de un gran pozo (cuidado con los dos Esqueletos y con no caer al vacío), hasta encontrar a un cuarto Nigromante. Junto a él verás otra palanca, que abrirá un nuevo camino más arriba. Memoriza este lugar; es una de las formas de llegar hasta el final de la zona. Vuelve a subir este tramo de escaleras hasta llegar a la puerta que se ha abierto. Tras cruzarla, gira inmediatamente a la izquierda. Sigue el pasadizo hasta llegar a una zona exterior y gira a la izquierda (Nota: éste es el punto al que llegarías mediante el atajo mencionado anteriormente). Ten cuidado con las estatuas. Al llegar al final, golpea el muro, que resultará ser ilusorio. Entra y encontrarás una segunda hoguera.

Al salir de la zona de la hoguera, verás a tu izquierda una escalera de mano. Si subes te encontrarás con un personaje llamado Patches. Cuando te pregunte si eres un clérigo, es recomendable responder negativamente. Tras hablar con él, dirígete al puente que hay más adelante. No obstante, si tratas de cruzarlo, Patches activará una palanca que hará ladearse el puente, haciéndote caer hacia el fondo de las Catacumbas (pudiendo morir como consecuencia). Lo que debes hacer es avanzar unos metros por el puente, y darte la vuelta rápidamente. Si lo haces bien, Patches hará girar el puente sin que tú estés encima. Ahora puedes volver hacia donde estaba Patches y hablar de nuevo con él. En este punto pueden suceder dos cosas: si le dijiste que eras un clérigo, te atacará y tendrás que acabar con él; en caso contrario, te pedirá disculpas. Tanto si aceptas sus disculpas como si no, se dirigirá al Santuario del Enlace de Fuego cuando hayas superado la Tumba de los Gigantes (aunque si no las aceptas, te regalará además unas Humanidades Gemelas). También se dirigirá al Santuario si no hablas con él una segunda vez (independientemente de si le dijiste que eras un clérigo o no). En cualquier caso, activa la palanca para volver a colocar el puente en posición horizontal y podrás cruzarlo.

Antes de continuar, si desde el puente miras a tu derecha, deberías poder ver, más abajo, un saliente al que puedes saltar, y al lado una entrada a una cavidad. Si saltas al saliente y entras en el túnel, encontrarás un cadáver del que podrás recoger la Gran Guadaña. Cerca del cadáver podrás ver, de nuevo, dos tumbas a medio cavar, pero no las pises; si lo haces, el suelo se hundirá y caerás a una zona a la que llegaremos más adelante. Desde donde está el cadáver déjate caer a la cámara que hay al lado. Se trata de la misma cámara en la que encontraste al último Nigromante, así que sólo tienes que rehacer el camino y llegar de nuevo al puente.

Esta vez sí, cruza el puente y atraviesa el muro de niebla. Baja las escaleras hasta encontrarte con dos Esqueletos. Aquí verás una puerta y un muro en bastante mal estado. Antes de continuar por la puerta, puedes golpear el muro para romperlo y así explorar la zona que hay tras él. Caerás a una cámara inferior donde te atacarán dos Esqueletos, apoyados por dos Esqueletos arqueros en las cornisas (puedes acceder a ellas mediante las escaleras de mano que verás a tu alrededor para acabar con ellos). Ahora, desde el lugar al que caíste, podrás ver un gran túnel. Tras adentrarte en él, serás sorprendido por un nuevo enemigo, un Esqueleto Gigante. Aunque, lógicamente, es más duro que los demás Esqueletos, es el único que encontrarás en esta zona. Al final del túnel encontrarás una tumba medio abierta de la que podrás recoger el Anillo del Espíritu de la Luna Oscura (objeto indispensable para unirse al Pacto de la Luna Oscura, en Anor Londo). Desde aquí puedes deshacer el camino, o bien atravesar el boquete que verás en uno de los muros del túnel, cerca del sarcófago que acabas de examinar. Si sigues por este último camino, acabarás encontrando a un quinto Nigromante. Tras deshacerte de él, sube la escalera de mano y sigue el camino, teniendo cuidado con las estatuas. Deberías llegar a una cámara con un cadáver que puedes registrar para conseguir el Milagro Apacible Paseo de Paz. De nuevo, si te sitúas sobre una de las tumbas a medio cavar que hay al lado, el suelo cederá y caerás al lugar en el que encontraste al primer Nigromante.

De vuelta en el lugar en el que rompiste el muro, sal esta vez por la puerta. Sigue el camino hasta llegar a una zona en la que serás atacado por tres Esqueletos. Continúa hasta llegar a otro túnel que te llevará a una gran cámara. Anteriormente se mencionaba una zona de suelo frágil que no se recomendaba pisar; pues bien, aquí es a donde conduce. Al fondo de la cámara podrás ver a un Demonio de Titanita; si acabas con él, obtendrás una Titanita de Demonio. Ve hasta el final de la cámara para encontrar un Ojo de la Muerte. Por otra parte, verás que uno de los sarcófagos de la cámara está parcialmente fuera de su nicho. Si entras en este sarcófago, serás transportado a una cámara en la que podrás unirte al Pacto de los Siervos del Rey del Cementerio (Nota: una vez hayas completado la Tumba de los Gigantes, será imposible unirse a este pacto o ascender de rango en él). Podrás regresar volviendo a entrar en el sarcófago.

Hecho esto, sólo queda llegar al fondo de las Catacumbas. Hay tres posibles vías que se describirán más adelante, pero la que se recomienda es la tercera, ya que es la única que permite encontrar a cierto personaje.

A las dos primeras de estas vías debes salir por un muro roto que encontrarás en la cámara en la que estaba el Demonio de Titanita. Bajarás a una cámara inferior en la que te esperan dos Esqueletos. Ten cuidado: verás que una de las zonas del suelo está en mal estado; si la pisas, caerás a una cámara en la que tendrás que hacer frente a un Caballero Negro armado con un hacha. Si lo vences, obendrás un Trozo de Titanita Blanca, y podrás recoger un Alma de Caballero Orgulloso. Desde aquí podrás, a través del muro roto, acceder al fondo de las Catacumbas. Si no caes a la cámara del Caballero Negro, podrás ver un boquete en uno de los muros de la cámara en la que estás. Baja la escalera de mano y llegarás a un pasillo al final del cual encontrarás al sexto y último Nigromante de la zona, acompañado por dos Esqueletos con arco. Tras acabar con los tres enemigos, podrás abandonar el lugar a través de un muro roto, llegando así al fondo de las Catacumbas.

La tercera vía, no obstante, es la más recomendada, ya que te servirá para hallar a un nuevo personaje. Tal vez recuerdes el lugar en el que eliminaste al cuarto Nigromante: una escalera que descendía por las paredes de un enorme pozo. Bien, si deshaces el camino hecho hasta llegar allí (por el camino puedes descansar en la hoguera), podrás tomar dicho camino. Para ello, desciende las escaleras por las que llegaste hasta el Nigromante, pero esta vez continúa bajando hasta que la escalera acabe. Si desde aquí miras al fondo, verás que hay un objeto brillando. Bien, lo que debes hacer es dejarte caer desde el lugar en el que acaba la escalera, manteniéndote cerca de la pared. Deberías caer en un saliente que probablemente no pudieras ver desde arriba debido a la oscuridad. El saliente, no obstante, está a una altura segura, por lo que si todo sale bien no tienes nada que temer. Desde aquí podrás saltar al saliente en el que se encuentra el objeto, un Fragmento de Titanita Verde. Desde aquí, no tienes más que dejarte caer al fondo (de nuevo, la distancia de caída es segura, no te preocupes). Caerás sobre una estructura de piedra; déjate caer por el agujero que hay en ella. En una breve escena de vídeo, conocerás al herrero Vamos. Como todos los herreros, podrá venderte armas y equipo, y reparar y mejorar el que tengas. A través del boquete en la pared, podrás acceder al fondo de las Catacumbas.

Una vez en la zona inferior de las Catacumbas, estarás muy cerca del jefe de la zona. No obstante, en esta zona aún te espera un desafío. Aquí hallarás a unos nuevos enemigos: los Esqueletos con Rueda. Estos peculiares enemigos están incrustados en una rueda con púas que utilizan para lanzarse rodando contra su objetivo. Bloquearlos no es recomendable, pues incluso cuando se hace, siguen girando, pudiendo agotar la energía del jugador y rompiendo así el bloqueo. La clave es no dejar de moverse y esquivar sus acometidas. Otro consejo útil es mantenerse cerca de las paredes. Tras esquivar sus ataques, puedes tratar de seguirlos para acabar con ellos (después de rodar, tardan algo de tiempo en levantarse y volver a la carga). Otra posibilidad es atravesar la zona corriendo sin molestarse en combatirlos, pero en tal caso ten en cuenta que son enemigos muy rápidos que pueden darte alcance con facilidad.

En todo caso, una vez atravieses la zona, llegarás a un muro de niebla que te conducirá al jefe de la zona.

Jefe: Molinete

Una vez vencido el jefe de la zona, sube la escalera de mano que verás en una de las paredes. Llegarás a una zona totalmente a oscuras. Habrás llegado a la Tumba de los Gigantes.

Antes de proseguir, hay un último objeto que puedes recoger. Nada más subir las escaleras de mano que conducen a la Tumba de los Gigantes, ve recto (no te adentres en la Tumba, sigue recto nada más subir la escalera) y luego ve a la izquierda. Deberías llegar a un túnel al final del cual encontrarás un Alma de Caballero Orgulloso.



Mapa

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